PROFESORADO DE ARTES VISUALES DEL INSTITUTO SUPERIOR SANTA ANA-

Olazábal 1440-Belgrano CABA- Argentina








Que la inspiración te encuentre trabajando.



Pablo Picasso

lunes, 24 de septiembre de 2012

LA APARENTE INMOVILIDAD

 
 
 
 
 
 
 
 
Sunyata en sánscrito es latencia, insubstancialidad, vacío y también lo insondable.Ni existencia ni no existencia.Ku, el concepto de vacío en japonés, una idea tan comprensible para la filosofía oriental y que la física contemporánea ya no encuentra tan insensata, es también la potencialidad inherente a la vida.No una "cosa" inmutable en un lugar en particular, sólo indicios cambiantes y probabilidad.Para los orientales, tiempo, ritmo, forma o aliento son partes de una compleja cosmogonía de transformación y unidad.Es posible traducir a imágenes esa idea de vacío, de potencialidad latente? Al ver la obra del boloñés Giorgio Morandi pareciera que sí. Morandi (1890-1964) pintó una y otra vez botellas, jarras y latas que parecieran las mismas pero son siempre diferentes.Un mundo de aparente quietud, donde los objetos parecieran limitados, rebordeados por una grafía pero que al observarlos con más proximidad, se descubre el temblor, la irresolución de esos contornos, como con un nerviosismo contenido. Tal vez un fluir. O una latencia.Pero esos objetos un poco desdibujados no dejan de tener una densidad y una contundencia que recuerdan a los de Chardin, uno de sus maestros. Y a Cezanne, claro.Y cuanto más densos los objetos, más marcada la pincelada, casi gestual, que acentúa esa intranquilidad.Sólo en apariencia parecen fijos. Alma intranquila la de esos objetos.De allí que asistir a una muestra de Morandi (por ejemplo a la antológica de la Tate Gallery) sea una experiencia inquietante. Sus objetos son simples, reconocibles, repetidos, familiares.Qué es entonces lo que intranquiliza? Sobre todo en sus obras tardías'Por un lado la composición, aunque prevalezca la horizontalidad los objetos se acercan peligrosamente al borde de la mesa o apoyo.Por otro lado el tratamiento de la luz en muchas de esas obras. Es una luminosidad extraña, pocas veces vista en el arte occidental luego del Renacimiento. Es que los objetos de Morandi no proyectan sombra. La luz los baña, desciende sobre ellos como un hecho físico, objetivo, pero no hay sombra. El tratamiento de la luz es metafísico. En otras, una leve sombra se proyecta. Los objetos en su silencio, mucho tienen que decir de esa sensación de vacío.
 
 
 
 
 



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